Dedicado a Andreu (ULAP2) que supo captarme con simpatía y devolverme una sonrisa. A todos los que seguís en mí, aunque Dios os haya robado.A Dani por quererme.A Jordi (programador-web.com) por remodelar mi fachada. A Sergio por ser mi mejor amiga. A Papa y Mama por hacerme.

December 5, 2006

Lunes, 4 de Diciembre 06

De la categoria: Diario — admin @ 1:59 am

Hoy ha sido un día de infortunio tras infortunio, en la antigŁedad a un día como hoy, se le denominaba: "días nefastos". Existían una lista de días "fastos" y otra lista negra de días "nefastos". Pues bien, hoy ha sido el mío.
Cuando salgo con el coche hacía la gasolinera, me encuentro con una caravana terrible de minutos y minutos, coches apoltronados en semáforos en rojo, peatones que cruzaban a cada dos segundos, y un avance del coche de medio metro en 5 minutos.
Cuando estaba en plena de curva de dos calles en una cúspide de stress, justo en medio de sus intersecciones allí se me paró el coche. Pese a que el piloto aún me marcaba no haber llegado a la reserva, mi coche decidió pararse. Coches y coches pitándome y sin la más pizca de solidaridad humana.
En esos momentos uno tiende a ponerse de mal humor o histérico, no sabes como vas a reaccionar en un caso así si estás sólo, porque no es algo que te pase todos los días, así que decidí tranquilizarme y acercarme andando a una gasolinera cercana a pedir una garrafa que me permitiese llegar con el coche para llenar el deposito.
Y así lo hice, puse las luces de emergencia, y fui veloz. No tardé nada, apenas 2 minutos, cuando ya estaba en la gasolinera y pretendía pagar los 3 litros de gasolina que me salvarían el culo, la tarjeta de crédito decidió no funcionar…
No sabía donde meterme, el "gasolinero" me miraba como si fuese un muerto de hambre, y yo necesitaba esa gasolina para salir de ese apuro… miré la cartera y no tenía ni un solo euro, y no sabía como coño iba a hacer. Finalmente cuando por fin parecía tener suerte y encontré otra tarjeta que no suelo usar nunca, pude pagar los dichosos euros.Salí corriendo hacía el coche y de pronto en mi camino empezó a llover a chuzos, caía agua como en una ducha de hidromasaje, el cielo se puso oscuro y me calé hasta los huesos ya que no llevaba paraguas.
Parecía el Apocalipsis y esperaba encontrarme por alguna parte el arca de Noe.
Cuando llegué al coche, no habían pasado ni 7 minutos, estaba ya la policía investigando su matricula, y su estado. Yo les explique que me había quedado sin gasolina, y que corrí a la gasolinera más cercana para conseguir el bidón que tenía en las manos. A lo que el policía me preguntó si creía que era la mejor forma de abandonar un vehículo en la vía publica interrumpiendo el paso… yo no tenía palabras, ya que estaba muy cansado y nervioso, solo quería que me dejasen ponerle gasolina a mi coche y que me tragase la tierra.

Mientras tanto el agua me inundaba como al "Titanic" antes de hundirse.¿ Algún día te conté que mi abuelo tenía comprado ya el billete para viajar en el "Titanic" y que iba a viajar en él cuando se hundió?, ya te lo contaré en otro momento, es una historia muy de película.

El policía, me informó de que si no retiraba el vehiculo inmediatamente tendría que vérmelas con su cara menos bonita, yo tiritando metía gasolina por el deposito de mi coche, mitad fuera y mitad dentro. Mientras tanto para animar al que iba a ponerme una gran multa el autobús que estaba justo detrás no paraba de pitar, con la simpatia que les caracteriza a ellos y a los taxistas y para más INRI dos ambulancias con la señal de urgente sonaban en la calle de al lado… Me puse frenético.

Sin echarle ni un cuarto del bidón me instigó el uniformado a montarme en el coche y ponerlo en marcha hasta la gasolinera ipsofacto.
Me meto en el turismo, enciendo con la llave… y… ¡¡el coche se queda sin batería!!, ¡no encendía nada de nada!.

No era cierto, ¿era una pesadilla de esas que se tienen por cenar mucho?¿me iba a despertar en cuanto sonase el despertador de Dani?, no era probable tanta mala suerte.

En cuanto vi la cara de mala ostia del señor guardia dándome con sus nudillos en mi ventana entendí que no era un sueño, me estaba pasando de verdad… mi gordito coche se había quedado completamente dormido.

- ¡Entonces no era de la gasolina!, me recriminó mientras bajaba la ventanilla
-Le juro que si, el coche se había quedado sin gasolina… no sé que le pasa ahora…
-Dejé, dejé, déle, deje punto muerto, que le empujo un poco y vaya usted en punto muerto cuesta abajo hasta la gasolinera… a ver si va…
-Gracias, gracias dije con la voz más humilde que nunca me había escuchado salir de esta boca blasfema y egocéntrica.

Empecé a andar hacía abajo a paso de tortuga anciana y decrepita, y sin luces, y sin parabrisas, ya que no tenía batería. La lluvia inundaba todo el cristal y apenas veía nada.

De pronto cuando ya parecía tener un final este cuento del lobo, se pone en rojo un semáforo y todas las enormes 3 filas de coches que me rodeaban se pararon en seco. Y yo… por supuesto, también. Trágame tierra ¿que pasaría ahora si el coche no sigue andando hacía abajo?

El semáforo tardo una eternidad en ponerse en verde, yo quite mi pie del freno, el vehículo se desplazó ligeramente y a velocidad aún más lenta hacia delante, parecía que lo movía con el viento, los coches me pitaban ya que no veían las luces de emergencia ¡¡que no podía encender!!, y no sabían si me había fumado un porro, si estaba haciendo flexiones en el volante o si me había volatilizado.
Cuando POR FIN ya iba a llegar a sobrepasarlo… ¡¡¡se puso otra vez en rojo!!!!.

Definitivamente el destino estaba riéndose de mí.

Cuando conseguí llegar a la gasolinera casi de milagro, el chico de la gasolinera me explica que tengo que llamar a la grúa. De pronto llega de nuevo de la nada el mismo policía, hablando por su walkitalkie de un coche que se quedó sin gasolina…, me vio tan nervioso y agobiado que decidió solidarizarse y ayudarme, me propuso encenderme con mis pinzas y su 4x4 el motor.
Nunca quise tanto a un policía, bueno si, también quise a ese otro chico que vino por mi tienda cuando me rompieron el escaparate, que era salido de un olimpo de los dioses: guapo, fuerte, fibrado, cara aniñada de unos 23 años, y vestido con ese uniforme que le hacía ser el policía de mis sueños., que bien le quedaba, que guapo era. Aquellos ojos tan fijos, rasgados y esa mirada tan dulce me derritió por completo al entrar por la tienda, no sabía como responderle ni a donde mirar, era como estar hablando con “Liberto Rabal”, los violines sonaron y allí estábamos él y yo, solos en la tienda bailando abrazados, me quería.
Hasta que su compañero me despertó diciendo, - ¿Puede darme su Carnet de identidad?

Este estupendo señor me ayudo a arrancar mi coche, y me pidió que fuese urgentemente a un taller a cambiarle la batería que sin duda se iba a volver a apagar.

Y allí me fui yo y mis nervios en busca de un taller, al salir de allí solo encontré atascos y más atascos, semáforos en rojo y más semáforos, cuando por fin pude salí de aquella mi ciudad en plena vorágine de puente, y me fui a “Bertamirans”, a un taller que conocía donde son de mi confianza. No podía conducir con luces, ya que tenía miedo que se me gastase más y no consiguiese llegar, y tampoco podía usar el parabrisas, así que imagina la odisea cuando en plena noche cerrada, seguía lloviendo a cantaros, el cristal completamente empañado y sin ver absolutamente nada. No sabía si podía encender la calefacción para desempañar los cristales, así que decidí no hacerlo, por si acaso.
15 minutos interminables donde conduje a 50 km hora, la caravana de coches seguía hasta la salida de la ciudad y yo contribuía. Tremendo.

Llegué al taller, me atendieron rápidamente, me cobraron 75 euros, y luego fui directo a llenar el depósito completamente del coche, 37 euros más. Cuando volví, ya con luces, calefacción y música me encontré con otra caravana de más de media hora.
He salido de casa a las 16:30 y he llegado a las 20:00 y no he hecho otra cosa, menudo día.
Cuando llegué me metí corriendo en mi habitación y respiré hondo. ¿Que ha pasado?? , que día tan nefasto…
De pronto sonó el teléfono, era la policía haciéndome una serie de preguntas acerca de la investigación que se está llevando a cabo sobre las 5 denuncias que he puesto en comisaría. Esta semana pasada me han roto varias veces el escaparate de mi tienda, me han intentado plantar fuego dos veces en ella, me han robado al día siguiente la placa de su fachada, y me han dejado una bolsa de caca descompuesta en ropa de señora, huevos putrefactos y de huesos podridos en la puerta de la casa de mi familia.
Es siempre la misma persona, y se está abriendo una investigación.

Una dulce semana la pasada y un feliz día el de hoy, ¿no crees?, me merezco un buen baño de espuma ¿te apuntas?

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