Dedicado a Andreu (ULAP2) que supo captarme con simpatía y devolverme una sonrisa. A todos los que seguís en mí, aunque Dios os haya robado.A Dani por quererme.A Jordi (programador-web.com) por remodelar mi fachada. A Sergio por ser mi mejor amiga. A Papa y Mama por hacerme.

December 21, 2007

Viernes, 21 de Diciembre del 2007

De la categoria: Diario — admin @ 11:56 am

Ayer a las 10 de la mañana se llevaron a Tucho de nuevo al veterinario, esta vez era para hacerle, por primera vez, una curva de glucosa, un estudio de su sangre cada 2 horas para observar cómo afecta la insulina a sus subidas y bajadas de azúcar y así poder dar con la dosis adecuada, a veces es insuficiente y es difícil de calcular por eso se hace esto, parece ser que tenía que ponerle el doble de lo que le estaba poniéndole ya que apenas le estaba haciendo efecto más de dos horas, mientras estaba en la clínica me contaba la doctora que se porto como un trasto, maullaba y se recorría toda el local como si fuese su casa, y que se le escapaba y arañaba a quien tenía que quitarle la sangre, ese es Tucho.

Comió desaforadamente comida de cachorros y estuvo bastante despierto en reflejos, a las diez de la noche me lo trajeron a casa de nuevo y me explicaron el resultado del estudio, lo encontré más débil, su fuerza era cada vez menor y le puse su primera doble dosis con la ilusión de por fin a ver dado con el remedio adecuado, porque ya no era capaz de mover bien las patas traseras, e iba hacía los lados. Me avisaron de que tuviese cuidado con que no le diese una hipoglucemia (una bajada demasiado grande de glucosa) y que si era así le pusiese en la boca directamente azúcar.

No sé si mejoró con la insulina, las primeras 4 horas se subió al sofá y al sillón de mimbre de su cuarto, estaba tranquilo de estar en casa de nuevo y a veces dormía, pero se le veía muy mareado, no quería a penas comer, después lo vi tumbarse en el suelo, como si no tuviese fuerzas, estuve pendiente de que no le diese la hipoglucemia y me fui a la cama a las 3 de la mañana, a las 6 me levanté sobresaltado con la intuición de que algo pasaba.

Lo busque en su cuarto y por toda la casa, y lo encontré en el sofá de la entrada, encogidito, al lado de Petra y Bebé, cuando le rasque debajo de barbilla, que tanto le gusta, espabiló y salto al suelo para seguirme, se cayó de cabeza, no era capaz de tenerse en pie.

Lo cogí en brazos con su escaso peso y aspecto moribundo, recogí del frío suelo a lo que quedaba del ser que más amaba, me lo llevé conmigo a la cama y han sido 3 horas indescriptibles de angustia viéndolo morirse, a veces parecía que estaba a gusto, y me abrazaba con sus dos patitas y se dormía, lo arropé con mi edredón de plumas, me abracé a el como a un oso de peluche y le mimé todo lo que alguien puede mimarlo.

Me miraba fijamente, como con miedo, como con preguntas. Poco a poco se le fue yendo la vida, empezó a tener dificultades para respirar, una tos débil, similar a la de niño. Comprendí que se estaba muriendo, su pulso era débil para un gato, veía sus latidos, y entre lágrimas le escribí un mensaje al móvil de la veterinaria para que por favor viniese a ponerle la inyección final, no quería verlo sufrir más, mientras ella me respondía, me di cuenta que esos latidos, no eran de él, sino míos.

Se había muerto en mi pecho a las 9:30 de la mañana. No puedo más, estoy destrozado, he perdido a uno de los seres que más quería en el mundo, que gato o no, era como mi hijo, y con el que llevaba viviendo desde 1993.Me siento completamente impotente, como siempre cuando pierdes a alguien que quieres.

Feliz solsticio de Invierno Dios, te regalo una bolita de algodón para tu árbol de navidad de mierda.

Gracias por hundirme de nuevo.

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